La Comadrona de mi abuela

Por: Yesnel Santiago González

Hace varios años en Puerto Rico los partos eran realizados por una comadrona, que en la mayor´â de los casos  vivía en el barrio. Esta persona era la responsable de realizar el parto a la mujer en la casa. No tenía preparación académica pero sí años de experiencia y sabiduría para lograr traer un niño al momento con todos los conocimientos adquiridos durante su trayectoria.

 La persona entrevistada es mi abuela, la cual parió ocho hijos en su casa, asistida por una comadrona. Me cuenta mi abuela que a la comadrona le llamaban “Doña Pepa Ballona” la cual llegaba con un maletín con los materiales necesarios para comenzar con el proceso de parto. Mandaba a preparar una ponchera de agua tibia, paños, tijera, un cigarro (por si el bebé llegaba con problemas al respirar)  lo soplaba con un cigarro y el niño comenzaba a llorar. Una vez nacía el niño, le cortaba el cordón umbilical y luego preparaba el bebé, lo limpiaba y se lo enseñaba al padre o familiar. Se le pagaba $10.00 por el parto. Comenzaba dando masajes en el área uterina en forma circular y removía la placenta. Una vez era expulsada la placenta, le daba masajes en el área uterina para prevenir el dolor de entuerto, como se decía antes.

Durante los años entre 1958 y 1968, estuvo asintiendo a mi abuela en los partos y en su casa. Una vez la mujer daba a luz, le proveía a la mujer un chocolate caliente con queso de bola, un caldo de gallina y plátano asado. Luego durante 7 días corridos la comadrona iba a visitar a la madre y al bebé. Se dedicaba a bañar al bebé durante los primeros tres días. Chequeaba al ombligo y le colocaba una faja de tela hasta que se caía el ombligo del niño. Incluso,  le aplicaban aceite de palo hasta que sanara. La mujer permanecía cuarenta días en su casa, no se podía lavar la cabeza, ni coger sereno porque “se le subía la pulga a la cabeza (sangre a la cabeza)”. Al concluir los cuarenta días se le proveía a la mujer de un purgante de aceite de castor que era como una limpieza. En aquella época la mujer no trabajaba fuera de la casa y permanecía en su  hogar cuidando su niño.

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