Un parto en los años 50

Por: Ednalee Soto Román

Hace décadas atrás los adelantos de la ciencia no estaban tan al alcance de todos como en estos días. No todas las madres al momento de dar a luz tenían los recursos necesarios o las facilidades para poder llegar al hospital y ser asistido por un médico o profesionales de la salud preparados para esta situación. Pero, por suerte, las mujeres que no podían llegar al hospital a tener su bebé, podían ser asistidas por una comadrona o partera. Estas llegaban a la casa de la persona de parto y ayudaban a que el niño llegara al mundo. A continuación estaré dando a conocer los detalles de una entrevista realizada a Dolores Paoli, quien fue asistida dos veces por una comadrona al momento de dar a luz a sus hijos en el año 1957 y 1958.

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La comadrona que asistió sus partos era conocida como doña Fonsa. Ella estaba certificada y llevó consigo unas tijeras, y unas pastillas para suministrarle luego de dar a luz. Dolores nos dice que durante sus 9 meses de embarazo estuvo asistiendo a una unidad de salud pública para saber el estado de su bebé. Dolores, en su relato, menciona que su marido tuvo que acudir a la comadrona, ya que no le daba tiempo de llegar al hospital, por motivos de la transportación. De hecho fue a buscar a la comadrona caminando. La partera, como también es conocida, mientras Dolores daba a luz, le suministró una pastilla para la hemoglobina. El proceso para tener a su bebé fue el siguiente: se acostó y se esperó a que el bebé coronara, mientras la comadrona fue lavando el área. Cuando el bebé nació, ella cortó el cordón umbilical con la tijera. Luego lo limpió, le puso un pañal y una faja para cubrirle el ombligo. A la madre le dio unos masajes en la barriga para sacar los coágulos de sangre.

Por último, luego de todo este trabajoso proceso, la comadrona dio a la madre un caldito de pollo y café, para que recuperara fuerzas. Ella se mantuvo en reposo durante 40 días y solo podía realizar los quehaceres del hogar. Si la madre trabajaba fuera solo podía estar fuera del trabajo varios días, pero no era muy común que esto pasara, explicó ella. A la partera se le pagaba alrededor de 10 dólares, pero también se le podían dar alimentos cosechados en la finca de la casa. La comadrona se dedicaba a ayudar a las personas durante el parto y tenía ciertos conocimientos para eso, pero estos no bastaban para que volviera a preocuparse por la salud del bebé. Es por esto que una vez la madre daba a luz ella no volvía para saber cómo seguía el recién nacido. De estar enfermo era responsabilidad de los padres tomar las medidas adecuadas para el bienestar del bebé.

Mientras estuve realizando la entrevista pude observar y darme cuenta de lo diferente que eran las cosas hace varios años y pude disfrutar e interesarme mucho por el tema que es algo diferente. Fue un gusto hablar con doña Dolores y ver como ella recordaba esos momentos llenos de felicidad. En fin toda una enriquecedora experiencia para mí, y todo un orgullo para ella darme a conocer este feliz proceso.

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