Aquí vive gente buena”

Entrevista al Sr. Flor Robles Torres

Por: María Alvarado Grau

El domingo veintinueve de septiembre realicé la entrevista del trabajo oral “Mi vida en el residencial” al señor Don Flor Robles Torres residente del residencial José V. Fortis ubicado en el municipio de Orocovis. Este residencial se construyó para el año 1960 paralelo a lo que era el antiguo y primer hospital del municipio Orocovis, Rosa Delia Cartagena, hecho que le dio una peculiar historia a éste residencial en el municipio. Según éste me cuenta, cuando la medicina se traía en galones, eran los residentes del residencial quienes vendían los frascos al costo de un centavo para que las personas envasaran las medicinas.

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El señor Flor Robles, mejor conocido por todos como Don Flor, lleva viviendo cincuenta y dos años en el residencial, periodo que el calcula tomando en consideración las entradas y salidas intermitentes que hizo del mismo para trabajar en el estado de Ohio en las faenas agrícolas como cortar espárragos, coger manzanas, guiar tractores, ser el “agricultural factor” entre otras tareas que realizaba, pues él dice que era muy trabajador y no reparaba por realizar el trabajo que le designaran. Él también forma parte de las primeras diez familias que llegaron a mudarse al residencial en un momento donde no había agua ni luz, justo recién construido el mismo. Algunas de las familias que el señor Robles mencionó fueron la señora Margot Rivera y su esposo Gavino Rosario del barrio Bauta, el señor José María Ortiz Torres alias Mayo y Félix el Cirineo, todos de barrios distintos. En el caso de Don Flor, este provenía del barrio de Ala de la piedra en donde su familia tenía una finca de diecisiete cuerdas. Decidió mudarse hacia el residencial porque se había casado y no tenía dinero para construir una casa. En esos años me cuenta que vivir en el residencial era muy económico en comparación a lo que se paga ahora, que se pagaba veinte dólares mensuales y aparte luz y agua la cual no pasaba de veinte dólares, mientras que ahora el tope de pago por un apartamento de una habitación es de doscientos diecinueve dólares y éste se calcula en base al ingreso familiar.

Respecto a la distribución de los apartamentos, Don Flor dice que esto todavía se calcula tomando en consideración la composición familiar y que éstos pueden llegar a tener desde una habitación hasta cinco de habitaciones. Según él muchos de los cambios tarifarios en cuanto al precio de alquiler han ocurrido debido a la privatización del mismo, que comenzó durante la gobernación de Pedro Rosello. Menciona que los cambios que trajo la privatización lo son la falta de comunicación entre la administración actual del residencial y los residentes; la eliminación de actividades de confraternización como las jiras, las cuales servían para unir a los residentes. Estas jiras llegaron a ir al show de Pacheco y Tío Noel. Mi entrevistado me explica que antes de que se privatizara el residencial, el cuerpo que administrativa el mismo podía durar hasta treinta años en el puesto, mientras que en la actualidad y tras la privatización éste cambia cada dos o cuatro años. Esto ha ocasionado que muchos de los diálogos y acuerdos en dirección a una mejor convivencia entre los residentes se desvanezcan, teniendo que comenzar nuevamente los mismos de cero en repetidas ocasiones. Como bien él dice: “cuando se están logrando las paces la administración cambia”. Cuenta que la privatización trajo mucho malestar, había mucha gente molesta porque subió la renta, “ellos no iban a perder, ellos querían todo más caro”, me dijo refiriéndose a la nueva administración. Dice que fue mediante el dialogo que los residentes tuvieron con la nueva administración que llegaron a un acuerdo con los costos de agua y luz y que se estableciera un tope de pago en la renta de los apartamentos tomando en consideración la condición de pobreza y el presupuesto familiar. De igual manera, cuenta como hubo muchas cosas negativas y hubo otras más positivas con el cambio. En la actualidad, me conto, que el mantenimiento en el residencial es mejor, brindan pinturas, inspeccionan los apartamentos constantemente por las alarmas de fuego que antes no las había al igual que los extintores, las áreas comunes se mantienen más limpias, hay agua caliente en todos los edificios del residencial y al menos permitieron la existencia una junta de residentes.

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Cabe destacar que el Señor Robles ha sido una persona muy comprometida en aquellos aspectos que puedan mejorar la calidad de vida en el residencial, fue parte del consejo de residentes por veinte años, pues según expresa le gusta convivir con los demás y vivir para los demás. Formó parte del gabinete de la ex alcaldesa de Orocovis la Señora Ofelia Torres, como director de Obras públicas municipal y dirigiendo lo que era la división de de la Educación de la Comunidad por treinta años. En cuanto a la división de educación de la comunidad, explicó, que consistía en una serie de ocho películas, que se ofrecían en todos los barrios del municipio con el propósito de educar a la comunidad en varios temas sociales y enseñarles a como convivir como hermanos y que cada pueblo tenía su propia división educativa. En el residencial, él ofrecía estas películas y las proyectaba en la pared del mismo. Recuerda que la gente se sentaba todos juntos en la grama a verlas, entre las favoritas se encontraban Dona Julia y El Puente filmada en el municipio de Orocovis. Esta película, rememoraba Don Flor, trataba sobre la construcción del puente en el barrio Botija por el cual anteriormente no había paso durante las fuertes lluvias. Luego que el río se llevara a unos niños que se disponían a cruzarlo, deciden construirlo para darle acceso a la comunidad en la eventualidad de próximas crecidas del rio. Doña Julia y el puente eran las favoritas de la gente, según él, por haberse filmado en el pueblo de Orocovis. También recuerda que antes había más compartir. En su caso, él recuerda que cuando él cosechaba productos como ñame y plátano, los compartían entre los residentes, cosa que ya no se ve.

El Señor Robles describe al residencial como uno tranquilo y él cual no prevé abandonar. De hecho debo mencionar que durante el transcurso de la entrevista, me estuvo repitiendo que este era el residencial más tranquilo de todo Puerto Rico, que nunca ha salido en la prensa y que esto es una virtud. Algunos de los problemas existentes en el residencial y que él menciona, es el problema constante en el cambio de administración en el residencial el cual interrumpe las conversaciones y acuerdos entre la junta de residentes y la administración y por último el uso de sustancias controladas, que como el bien dice están en todas partes. Recalcó que si alguien se comporta inadecuadamente en el residencial los residentes lo sacan fuera del mismo, además el consejo de residentes por primera vez ha logrado realizar un acuerdo colaborativo con la policía en donde les refieren los casos y gracias a esto se ha mantenido en orden el residencial. Otro aspecto que él menciona que ha cambiado y que quizás ha abonado a algunos problemas surgidos, es el hecho de que vienen personas de varios pueblos de la isla lo que al principio no era así. No empece a estos pequeños desaciertos, Don Flor me dice que no tiene quejas, que es un lugar tranquilo y que la gente vive en comunidad. A pesar de esto, todavía la gente de afuera tiene el estereotipo de que la gente que vive en los residenciales es gente mala o usan dogas pero también aquí vive gente buena y tranquila. La mayoría de los hijos del señor Robles ya no viven en el residencial, sólo le acompaña su hija Olga Robles la cual lo asistió en esta entrevista y de la cual estoy muy agradecida.

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