Introducción

Entre los fenómenos atmosféricos que más preocupa a la familia puertorriqueña están los huracanes. Sin embargo, hoy día la tecnología ha avanzado tanto que nos podemos preparar para un evento de esta naturaleza con antelación. Prácticamente todas las familias tienen televisor y como los canales compiten entre sí para llevar la mejor información, nos podemos enterar minuto a minuto del avance del huracán. Como si fuera poco, las construcciones en el país son mucho mejor que hace 50 años atrás, por lo tanto aunque siempre existe mucha preocupación entre la ciudadanía, jamás como cuando la isla fue azotada por los huracanes San Felipe (1928), San Ciprián (1932) o Santa Clara (1956).

Todos conocen la pobreza que vivió la mayoría de la población de nuestro país en las primeras décadas del siglo XX. Las casas en su mayoría eran de tabla, techadas de cartón y en el mejor de los casos, de zinc. No había luz eléctrica, y la gran mayoría no tenía ni siquiera un radio. La television se inició en 1954 y representaba un lujo para la inmensa mayoría de los puertorriqueños. Peor aún, las carreteras , no eran las mejores y la comunicación era muy difícil.

Ante este panorama, ¿cómo se enteraban los puertorriqueños que se acercaba un huracán? ¿Cómo se preparaban? ¿Dónde se refugiaban? Una vez, se alejaba, ¿cómo regresaban a la normalidad? ¿Había ayuda del gobierno?

Esas son algunas de las preguntas que mis estudiantes le hicieron a sus entrevistados. Sus memorias, han sido recopiladas en este nuevo trabajo de historia oral.

A los/as entrevistados/as, muchas gracias por recibir a mis estudiantes y contarles sus vivencias. A Mercedes Rivera, la artista gráfico, mi agradecimiento, sin su trabajo, este proyecto no podría continuar. A mis estudiantes, felicidades por este esfuerzo.


Sandra A. Enríquez Seiders

TABLA DE CONTENIDO