Entrevista sobre el Gasoducto del Norte
Por: Carlos G. Cordero

La persona que entrevisté para este trabajo de historia oral fue Faustina Deyá Díaz. Ella fue una de las activistas en contra de este proyecto. Su motivación para unirse a la protesta, fue que al enterarse del proyecto del gasoducto, investigó más a fondo sobre el gasoducto y se enteró como iba a afectar a la flora y la fauna y cómo obligaba a la gente a abandonar sus hogares en los barrios por donde se pensaba construir. Igualmente, se enteró cómo aumentaría la contaminación del aire y de ocurrir un escape de gas, cosa que era muy probable, todo ello la llevó a luchar en contra del gasoducto. “Había que proteger el medio ambiente, la salud y el bienestar del pueblo puertorriqueño,” me dijo mi entrevistada.    

Faustina estuvo en la protesta que estuvo liderada por Alexis Massol y Arturo Massol, padre e hijo, y Luis Gutiérrez. Lo más difícil para ella y los manifestantes fueron los intentos, por parte del gobierno, de cambiar la mentalidad ignorante de la gente y convencerlos de la necesidad de construir el gasoducto. Señaló: “El presupuesto para la construcción del gasoducto era aproximadamente unos 90 millones. Las compañías que respaldaban el proyecto eran la Autoridad de Energía Eléctrica, en especial los directivos y la agencia de Recursos naturales. El entonces secretario, Daniel Pagán, hizo campaña apoyando el gasoducto. El gobernador, Luis Fortuño, que aprobó el proyecto, contrató a Ray Chacón, presidente de Ray Enginneers a diseñar la tubería, sin experiencia en este tipo de obras, buscando la forma barata de diseñar tuberías y también para salvar su compañía de la bancarrota.” Como si fuera poco, señaló Faustina: “El gobierno de Puerto Rico decidió mentirle al pueblo diciéndole que el gasoducto iba a reducir el gasto de generar electricidad a un 30%, cuando en realidad lo que iba a reducir era un 18%. “   

Casa Pueblo, según mi entrevistada, se unió a las manifestaciones en contra del gasoducto hasta que finalmente el proyecto fue cancelado. La pérdida de dinero se estima en unos 90 millones y los tubos que se iban a utilizar están almacenados en Ponce. De hecho, se gastan dos millones de dólares mensuales en almacenamiento.

Me habló de unas 9,000 bombillas solares que se han distribuido en Adjuntas y que la   gente ya se está dando cuenta de la de la energía que puede proveer el sol. Este proyecto, del que ella fue parte, se conoce como “posterriqueño”. Ingenieros del Colegio de Mayagüez dise3ñaron estos postes que requieren energía solar para que funcionen. Ellos prenden cuando sale el sol y se apagan cuando el sol se va, consumen 33 voltios, son 83% más eficientes y utilizan LED de la más avanzada generación “Extreme High Power”, que produce dos veces más luz con la misma potencia y duran hasta 50,000 horas o el equivalente a 20 años de uso. El 80% de las ganancias de los posterriqueños va para la UPR de Mayagüez y el 10% se va distribuyendo a las organizaciones más necesitadas.

Faustina asegura que es probable que el gobierno intente iniciar el proyecto del gasoducto, pero el pueblo está educado y hará todo lo posible para impedirlo ya que sabemos las consecuencias que podría traer su construcción a la flora y fauna del país. Al final de la entrevista, Faustina dijo que el pueblo de Puerto Rico debe estar unido siempre que la situación así lo demande. Terminó diciendo, “nosotros podemos seguir adelante y llevar al país hacia el progreso.” 

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