Gasoducto del Sur
Por: Gabriela Nicole Martínez González

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El Proyecto “Gasoducto del Sur” consistía en la instalación de una tubería con el propósito de transportar gas natural. El Proyecto del gasoducto se organizó bajo la administración del gobernador Aníbal Acevedo Vilá. El proyecto tenía como objetivo el proporcionar una parte de las necesidades de energía eléctrica de Puerto Rico y reducir el costo de la electricidad en la isla. (1) El proyecto constaba de una ruta de 42.4 millas, desde la planta EcoEléctrica en el Municipio de Peñuelas hasta la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico en el Municipio de Salinas. La zona donde se proponía instalar la tubería tendría un área de construcción de 75 pies de ancho a lo largo de la costa sur de Puerto Rico.

Todo comenzó alrededor de 18 años atrás (1993), cuando el director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Miguel Cordero, propuso el proyecto del gasoducto como plan para variar las fuentes energéticas en el país. No obstante, el proyecto nunca se realizó durante la gobernación de Pedro Rosselló (1993-2000). El plan tenía como propósito el variar las fuentes de energía en el país, pero eso suponía que la AEE sustituyera el petróleo por el gas natural, exponiéndose a quedar a la merced de los precios de ese combustible que en un futuro las reservas podían escasear o ser controladas por un grupo.

El proyecto “Gasoducto del Sur” transportaría gas natural desde las instalaciones de Eco Eléctrica en Peñuelas hasta la planta de energía en Aguirre en Salinas. Aníbal estuvo de acuerdo con la construcción del gasoducto y bajo su administración se inició el mismo. Sin embargo, el proyecto quedó cancelado al completar un 25%. La cancelación dejó al gobierno de Puerto Rico con una deuda de US $59 millones con el contratista, Skanska. No obstante, iniciaron el proyecto alternativo del PNP, Gasoducto del Norte.

Miguel Cordero regresó nuevamente en el 2009 a la AEE bajo la administración de Fortuño, quien detuvo inmediatamente el Gasoducto del Sur. En el 2010 Miguel Cordero propuso un nuevo gasoducto de 92 millas desde Peñuelas hasta Arecibo y de ahí a San Juan. El 2 de julio de 2010, tres semanas antes de que el gobernador Luis Fortuño declarara la emergencia energética que permitía el desarrollo acelerado del gasoducto, Cordero firmó un contrato por $2.7 millones con Eduardo Ballori, a quien se le encargó desarrollar el plan de comunicación del proyecto. Sin embargo, Eduardo Ballori fue acusado en el 1991 por un gran jurado federal en Nueva York por hacer contribuciones injustas por $32,000 a la campaña de un ex senador republicano. También fue absuelto por insuficiencia de pruebas.

El gasoducto propuesto distribuiría gas natural desde la Plantación de Azúcar de Costa Sur (área Peñuelas / Guayanilla) al norte de la planta de Salinas. La ruta propuesta atravesaría la región sur de Puerto Rico. La localización específica del área de desarrollo son los siguientes municipios: Peñuelas, Ponce, Juana Díaz, Santa Isabel y Salinas están localizados en la Región Sur de Puerto Rico y todos colindan en su parte Sur con el Mar Caribe.

Se establecieron muchos frentes de lucha contra el gasoducto. Se discutían los efectos negativos que puede traer el gasoducto, como explosiones, demostrando lo peligrosos que son y como las compañías prometen programas de mantenimiento y monitoreo que luego no cumplen. Desde que se anunció el gasoducto, se indicó que muchos factores lo derrotarían, como el impacto a bosques, ríos y especies en peligro de extinción perjudicando a la vez la biodiversidad que allí habita. Unas 200,000 personas estarían en riesgo en los 13 pueblos y 51 comunidades, entre ellas estaba la Universidad de Puerto Rico en Utuado, iglesias, gasolineras y complejos de vivienda. Además, se decía que el ahorro en costos por combustible al cambiar de petróleo a gas natural seria de 18% y no de 30% como aseguraba la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Por otro lado, los empleos que generaría la construcción del gasoducto se perderían cuando terminara la obra, algo que no iba a contribuir en nada a fomentar el empleo en Puerto Rico.

El proyecto Gasoducto del Sur enfrentó una fuerte oposición del público, ambientalistas y otros. La lucha en contra del proyecto continuó porque  se entendía que el gasoducto no era de beneficio para el pueblo.  Partidos políticos se beneficiarían gracias a este proyecto, empresarios quebrados se convertirían en ricos y muchas otras empresas y accionistas aumentarían sus capitales millonarios con contratos que acabarían con  los recursos del pueblo. 

Después de mucho tiempo buscando una persona para poder entrevistar, logré entrevistar una mujer llamada Elizabeth Santiago González.  Nació y ha vivido toda su vida en el pueblo de Utuado. Obtuvo su educación en el mismo, incluso, estudió en la Universidad de Puerto Rico en Utuado. Cuando ocurrió el incidente del Gasoducto del Sur tenía aproximadamente 39 años. El problema del gasoducto duró 5 años (2004-2009).

Las manifestaciones fueron organizadas por Casa Pueblo, uniéndose con personas de diferentes pueblos o personas de Utuado nada mas. Casa Pueblo logró a organizar numerosas marchas, hacían charlas informativas para educar bien a la gente de Puerto Rico de lo que estaba pasando,  recogían firmas para los reclamos. Hacían numerosas marchas en sitios importantes de Utuado para poder llamar la atención lo más rápido posible. Elizabeth no logró ir a ninguna manifestación o marcha para luchar contra el gasoducto, sin embargo, siempre estuvo al tanto de que estaba pasando. Tenía muy claro que esto era un tema que le concernía a todos como ciudadanos de la isla. No quería poner su vida en riesgo ya que había visto en muchas ocasiones las represalias contra los manifestantes y lo peligroso que podía ser para ella. Ella admiraba la organización cívico-cultural Casa Pueblo y los ambientalistas por ser buenos líderes y defender a Utuado de la manera que lo hicieron.

Uno de muchos reclamos fue que evaluaran bien el proyecto ya que parecía que solo estaban habiendo el proyecto por el dinero. Casa pueblo en Adjuntas reclamó que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército (USACE) obedeciera la razón prevaleciente y cancelara el proyecto. El momento más difícil de la lucha para Puerto Rico fue ver como su gobernador estaba dispuesto a arriesgar la vida del pueblo, así como el ambiente, la economía y el futuro de la isla.

Para Elizabeth el momento más difícil para ella fue reconocer cómo el gobierno de Puerto Rico mentía al pueblo pintando el proyecto del gasoducto lo más lindo posible cuando lo único que iba hacer era lucrarse económicamente. Lo que más le impactó sobre la lucha del gasoducto fue el impacto real que iba a tener la topografía de la isla, ya que esto iba a traer daños a los suelos, a los cuerpos de agua, a la flora y fauna, esto debido a la remoción de tierra para conectar dicho tubo. También añadió que hubiera sido un desastre ambiental y al igual un desastre en la contaminación al medio ambiente.

Explicó como el gasoducto iba a tener más resultados negativos que positivos diciendo: “Esto iba afectar la vida de todo ciudadano y de todos los seres vivientes, incluyendo los animales porque también su habitat se iba a ver afectado, también la economía del país y por ende la nuestra, para mí fue más negativo que positivo.” Las memorias más sobresalientes de su experiencia, en la que solo fue oyente de noticias acerca del Gasoducto, fueron, primeramente, los millones que se perdieron en dicho proyecto junto el resultado negativo que tuvo por las deudas; segundo, el impacto que iba a tener en el medio ambiente y tercero las miles de personas que estarían en riesgo en los 13 pueblos donde se planteaba construir la ruta del gasoducto.

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